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yoneaboccardo's Blog

The process of understanding Life Dimensions, just as it is…

EL RESPETO

Hablamos tanto del respeto a uno mismo y al otro, en nuestra y en todas las culturas, que de repente aquello que podría ser un fenómeno de profunda fuerza, termina por acabar en aquella banalidad de un concepto prefabricado que no alcanza a sumergirse en el encuentro de uno con nadie más, ni con uno mismo.

Todas, absolutamente todas las relaciones humanas comienzan por el respeto. No comienzan por la comunicación, ni por la simpatía, por el gusto ni el disgusto. Una vez establecido el encuentro, lo que lo sostiene es simplemente el respeto.

Si no puedo verte y tratarte como igual a mí y a todos, con las mismas posibilidades y capacidades, de ser igual o distinto, pero de ser, de estar en derecho a ser todo aquello que eres en tu experiencia humana, pues allí no habrá respeto.

Si no tengo la posibilidad de tratarme a mí mismo como se merecerlo, lo acepto y me paro frente a ello desde mi fuerza, aceptando aquellas renuncias que ello conlleva, habré de ser condescenciente ante mi mismo, y me quedaré con una fracción de mí, incompleta e irresuelta.

Pero la verdad verdadera es que siempre estaremos incompletos e irresolubles, porque el proceso es infinito, aunque no por ello nos detengamos en las frustraciones, en los conformismos y los espejismos de irrealidades. Aceptar nuestros propios tiempos, el timing de las cosas, también merece nuestro respeto.

Somos en consecuencia a los retos que nos establecemos. Nos relacionamos en consecuencia al respeto que nos tenemos. mindfullness final.jpg

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¿CUÁL ES TU POSICIÓN DE REZO?

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Martin Seligman, uno de los pioneros de la psicología positiva, nos habla de 3 tipos de felicidad posibles en todas las personas:
la felicidad enfocada en el placer y disfrute,
la felicidad enfocada en el compromiso o implicación (en inglés el término es más exacto “engagement”)
la felicidad enfocada en el significado y la trascendencia

Cuando pensamos en las cosas que nos generan bienestar, me encuentro en los meses recientes con mi experiencia personal de verme haciéndome una vez más esta pregunta:
¿A qué entrego mi vida?
Y bajo esta pregunta surge una subyacente: ¿Qué me hace poner los pies en la tierra y sacarme de mi microuniverso de fantasías e ilusiones?

La respuesta que obtuve fue sencilla e inmediata cuando en mi práctica del Yoga pude meditar estas preguntas en mi posición de rezo. Saltó de un soplón generándome un alivio inmaculado la respuesta, y allí entendí que la relevancia y el significado de la posición de rezo del Yoga es igual a mi respuesta a aquello que me produce felicidad desde mi mayor grado de implicación humana.

Namaste, es la forma de saludo de la cultura India, que significa “me inclino ante tí”. Lo hermoso de este saludo es que alude, en su significado espiritual, a la posibilidad de negarnos o reducir nuestro ego ante la presencia de otro.

Si trasladamos el saludo a aquello a lo que entregamos nuestra dedicación en la vida, nuestro tiempo y nuestro aprendizaje, podremos hacernos esta pregunta desde el sentir:
¿Frente a qué me presento humilde? ¿como alguien que está aprendiendo y quiere hacerlo de la mejor forma? ¿Qué me lanza mi cable a tierra y me saca de mi egolatría, mi egoismo y mi megalomanía? ¿Frente a qué me siento vulnerable y compasivo al mismo tiempo?

Ahora bien, agreguemos a esto: salir un poco de nuestro espacio de egocentrismo, conectarnos con el otro y con lo otro desde una posición humilde, donde nos comprometemos grandemente, implicándonos en su bienestar, en sus logros, en sus cambios, o en aquello que para ese otro sea importante, eso, en sí mismo nos hará felices.

En la entrega y la devoción está parte de nuestra felicidad.

 

LA TINTA INDELEBLE DE LA HUELLA PERSONAL

La vida transcurre bajo el manto del tiempo, las rutinas y los hábitos. No sólo los hábitos personales sino los sociales, que nos dan orden, nos estructuran y a veces nos llevan a olvidarnos de la razón y fundamento de lo que hacemos en este plano llamado vida.
Si la vida es sólo pasar por aquí unos tantos menos de 100 años y ya, pues a qué caso vendría esto, no?
Como todos los mortales sabemos y sentimos en distintos momentos de nuestras experiencias vitales, estamos aquí para algo más que transitar por el tiempo. Estamos a la vez para transitar por la experiencia del aprendizaje propio.

Cada uno desde su esencia, viene con su huella personal, marcada en tinta indeleble. Está y no está. Estamos y no estamos en nosotros.
Para estar dentro de nosotros mismos, reconociéndonos sin espejos ajenos, ameritamos tiempo de aprendizaje. Para saber quiénes somos, cuál es nuestra esencia, nuestra huella personal, tan propia como nuestra huella dactilar, para conocer nuestra cimática, habemos encontrarnos en el silencio con nosotros mismos, desde un centro ergido de energía y fuerza, pero no aquella de la soberbia, la onmipotencia y la vanidad.
Este centro que somos cada uno de nosotros, este mensaje personal que traemos, está en nosotros de principio a fin.
El padecimiento humano viene de nuestra propia enajenación. Mientras más perdidos estamos, menos nos estamos reconociendo, y surge el miedo, son tantos que nos agobian, y nos enconchamos, nos resguardamos en el cascarón de lo conocido y lo nombrado por otros.
El bien y el mal de los otros, de los pueblos, de las civilizaciones y los códigos de ética y legales de cada Estado. Nos enajenamos pero al menos convivimos entre todos.
Y acaso eso será suficiente? la simple supervivencia en lo conocido será suficiente?
Es obvio que no verdad? sino no seríamos tantos y todos en distintos momentos rebusando dentro y fuera de nosotros algo más, que no es la satisfacción ni la felicidad sino la esencia, la huella personal.
Quien se encuentra en su centro podría encontrarse en un estado mental de mayor lucidez, de mayor resonancia interna, de mayor claridad en general, donde los afectos pasan a un plano más contenible, se los observa, se les deja respirar pero no agobian, fluyen y pasan y ya está, pues el camino es otro que no el estancamiento. El camino es el propio, el mío, el del sí mismo, que ningún otro comprende. Es casi siempre en solitario pues nadie tendrá tu exacta huella personal aunque otros puedan verte y respetarte desde donde estás, pero nunca podrán meterse en tí de lleno ni navegar a sus anchas, pues tú eres único e irrepetible.
Vaya que suena romántico pero no lo es tanto, pues en la soledad se pasa por el desapego, la soltura y la libertad. Los budistas llaman a su camino aquel que lleva a la iluminación y la liberación. Nos iluminamos en lucidez y obrando desde el bien propio, la ética pasa a ser completamente personal aunque aterre, todo es de responsabilidad propia, se acaban las ezcusas. La liberación es la soltura de los apegos, los miedos, a veces hasta los afectos y vínculos íntimos y lejanos en la dimensión que suelen tener en la mayoría de los humanos.

Aún para mí está por entender el sentido de este sentido..

Iremos pensando..

NATURE

What is the meaning of Nature?

What is it doing there?

And in which part do we truly represent a particularity above all it brings?

We are nature, not only part of it. We are the whole and we are an element.

Nature speaks to us in its way.

Trusts us.

We have to awake some more to it.

The call is simple,

Most of us are not doing our role in the right way.

Our capabilities should be directed not to gain power, but to armonize our presence in it.

We are capable to give a better justice to the use of nature an its beiings.

This carries to much responsability, and that it why its been so hard for us to get convinced by the many who try..

is more simply to denie..

Nature will still be patient, is femenine..

 

RORAIMA2008 836

 

 

Mindfullness

Comenzar a entender lo que realmente es estar presente pasa por la experiencia, pasa por la práctica.

La filosofía budista nos enseña a meditar como uno de los pasos para alcanzar el camino de la iluminación y la liberación.

Al terrenal estos términos le resultan ajenos. Es escéptico ante la propuesta de soltar el estrés, las ataduras de los compromisos superpuestos a su ser y encontrarse solo consigo mismo verdaderamente.

La consciencia plena pasa por entender que estamos aquí de paso, estamos aprendiendo, la experiencia completa es perfecta, somos parte de ella y en ella nos hacemos más grandes cuando tomamos consciencia.

La iluminación es lo que los escépticos del alma llaman insights. Las revelaciones mentales de la consciencia en la psicoterapia.

Lo que el Mindfullness nos invita a reconocer es el poder de la integración del cuerpo, la mente y el espíritu para vivir el presente plenamente y entender la experiencia con apertura, sin amarres ni miedos. La dejamos entrar y pasar, la dejamos salir y retirarse, la respiramos. Y nos hacemos presentes en todos nuestros sentidos.

El Yoga, la práctica física del budismo como uno de los pasos para alcanzar estados más elevados de meditación, nos enseña desde sus herramientas originales y apegadas a la filosofía budista, no sólo a estar presentes sino a meditar, a encontrar dentro de nosotros el centro, el lugar al cual volver siempre. Ser nosotros nuestro propio eje central, y dejar de buscar afuera las referencias.

Estar presentes con nosotros mismos.

Estar con consciencia implica inexhorablemente agradecer, estaremos agradecidos por el simple hecho de estar. De vivir. Y disfrutar del aprendizaje o del momento.

La psicología tiene en sus manos, desde hace un tiempo, acceso y uso de esta herramienta meditativa, probada y comprobada en sus laboratorios científicos, en las universidades, y en la consulta con pacientes. Ya creemos en occidente que podemos utilizarla con certeza para alcanzar mayor bienestar.

El mundo está integrando sus herramientas más poderosas, el saber espiritual, el saber físico y el saber mental se están uniendo. Si el Universo se está contrayendo quizás esta es una de sus representaciones: la síntesis y la vuelta a los orígenes.

Somos muchos los que sentimos el movimiento hacia la esencia. En el Mindfullness, que es en realidad la meditación budista, tenemos una gran herramienta de conexión con nuestro centro.

 

YO, EN MÍ / Me in myself

La experiencia de Ser uno mismo es ineludible a la existencia, se es siendo.

Amanece y ya hemos descansado del Ser Consciente por unas horas para encontrarnos con nada menos que el Ser Inconsciente en el espacio del sueño. Ambas son experiencias que se vivencian a través del Yo.

Este Yo es dinámico, tiene existencia en movimiento. Se piensa, se siente, se ve, se intuye. Se experimenta. No sólo a sí mismo como parte del Sujeto, sino al todo del Ser engranado, encajado y desencajado a la vez.

El sufrimiento abre paso a conocer los desencajes internos. Ahí nos conocemos con más consciencia, porque nos toca vernos a la cara a nosotros mismos, nos toca preguntarnos qué nos pasa? Y cómo hemos llegado a sentir esto? Nos toca preguntarnos quiénes somos? De qué, por qué padecemos?

Este es el proceso más común en lo elusivos del Ser. Aquellos que unos llaman vinculados al exo-cuerpo, más conectados con el afuera que con el adentro, incluso más conectados con los otros que consigo mismos.

Otros son más afortunados. Han escogido el camino del autoconocimiento y la autoexploración en un sentido positivo y consono consigo mismos. Meditadores en general, toman distintas disciplinas filosóficas, religiosas, mentales, físicas y espirituales. Van descubriendo su magia interna a un paso distinto, buscando integrar todas las dimensiones del Ser, al mismo tiempo que explorando su vínculo con el mundo, la naturaleza y el universo.

El proceso es complejo, la humanidad no ha diseñado un camino integral y unívoco para ello, por el contrario, los caminos son diversos y suelen hacer más peso en una u otra dimensión del Ser, e incluso cada cual asienta su método en una filosofía del Ser que finalmente sera una visión inevitablemente parcial, como lo podrá ser nuestra experiencia y conocimiento. Esto no es mal de morirse, al contrario. Saber aceptar la castración del Sujeto será una de las herramientas para tolerar la incertidumbre, la frustración, el sin sentido, y la angustia vinculada a todo ello.

El Psicoanálisis, el análisis del Alma, terminó por conformarse (y no por conformista sino por la necesidad de su tiempo como disciplina incipiente del momento) al análisis de la Mente. La mente será a mi entender de hoy tan sólo una parcialidad del Ser.

Hoy día respeto mucho más que antes los diferentes caminos que llevan  al encuentro con Uno Mismo. El camino de la Mente no es necesariamente mi predilecto en términos del experimentar pero sí en el procesar y entender.

Sin embargo, veo en la vía del encuentro con el cuerpo un camino poco reconocido aun por los psicólogos en su capacidad integradora del Ser.

El cuerpo como asiento de Mente y Alma, fundamento sobre el que se baten todos los ingredientes, merece un momento de reflexión en algunas de sus funciones:

  1. La más escalofriante para los escépticos del Alma: el Templo. El cuerpo merece estar sano y ser tratado lo mejor posible para estarlo. Quien padece en el cuerpo tendrá mayor empatía con este punto pues sabe lo que padecer implica a su Ser, sin necesidad de victimizarse.
  2. Ágil: el cuerpo merece estar en las mejores condiciones para el movimiento. Debe poder ser veloz cuando lo requiere y debe poder saltar, agacharse, ascelerar, detenerse y torcerse si lo requiere. El cuerpo debe poder moverse lo más fácilmente que pueda y de la mejor manera que tenga cuando lo requiera. Sin tanto sufrimiento.
  3. Flexible: el cuerpo debe tener la capacidad de estirarse y doblarse. Debe tener plasticidad, capacidad para responder positivamente al cambio.
  4. Serenarse: el cuerpo debe aprender a respirar y calmarse a sí mismo. Saber estar consigo mismo a solas y en paz, sin necesidad de otro elemento mediador (persona, idea, objeto o sustancia).
  5. Reposar: El cuerpo debe poder reposar y disfrutar de la quietud, del silencio. El cuerpo debe poder descansar en paz.
  6. Tolerar el dolor: el cuerpo debe ser fuerte para tolerar el padecimiento inevitable de la vida. Los tropiezos y el deterioro. Esta a mí modo de ver es la realización más alta de las escalas de relación con el propio cuerpo. El manejo del dolor, sea por un padecimiento momentáneo o por un deterioro en proceso, es la condición más compleja de manejar. Quien aprende a tolerar el dolor, a mitigarlo y hasta controlarlo será un Maestro de su cuerpo. Aceptará su deterioro mortal cuando llegue como pocos otros.
  7. Oxigenarse: la experiencia de respirar. Aprender a inhalar vida y expulsar malestar y muerte. Liberar tensiones y relajarnos, reír desde el estómago hasta que duela. Aprender a incorporar paz, alegría y disfrutar con naturalidad, sin esfuerzo, a plenitud.

Quien aprende a manejarse en su cuerpo en estas funciones estará al mismo tiempo aprendiendo a lidiar con los avatares de su Mente y estará dando espacio al encuentro con su Alma. El encuentro fluido con el Alma está entorpecido por los conflictos de la mente, sin necesidad de hablar de patologías.

Puede ser incómodo para un psicólogo o psicoanalista pensar sobre estas cosas, ya que es la salida de las filosofías y los Marcos clásicos de referencia. Nos pone el espejo de frente directamente.

Cada quien tiene un timing, cada uno anda en su propio proceso y atravesando su propia experiencia. Unos con caminos más atormentados por la mente que otros. Otros con caminos más dolorosos en el cuerpo. Y unos más con mayor o menor encuentro espiritual.

Cada quien en su tiempo y en su momento. Idealmente en camino de crecimiento, algunos estancados en su proceso. Esos, preferiblemente que busquen ayuda, del orden de sus necesidades. Se dice comúnmente: no todo el mundo necesita terapia, y es cierto. A veces el acento podemos ponerlo de manera más acertada en otro lado.

Lo que no deja de tener la terapia es el diálogo con el que experimenta todo, el Yo. Ahí estamos compartiendo en la terapia cómo es esta cosa de Ser siendo nosotros mismos. Ahí vamos aprendiendo, vamos conprendiendo y vamos integrando las partes desde lo mental.

El camino que menos recorre la terapia, por sus teorías aun poco desarrolladas para eso, es el camino del encuentro Espiritual. Quizas porque se lo hemos dejado a otras disciplinas. Quizas porque no hay consenso científico de la existencia del Alma. Quizas porque nos da miedo meternos en camisa de once varas. Quizas por desconocimiento, porque somos aun una disciplina joven, y hasta ingenua. No se lo puede ser todo ni tener todo.

Mi sugerencia es que integremos las vías y no las consideremos incompatibles ni inconexas. Al final todo se experimenta en el Ser global.

Las sensaciones las percibe el cuerpo. Las palabras se las pone la Mente. Y los sentimientos los experimenta el Alma.

En el acompañamiento del Ser en el proceso de terapia no podemos pecar los analistas y terpaueta de barrar al sujeto con la sóla mirada mental, nuestra amplitud debe ser global, y aunque no intervengamos en esas otras áreas, debemos perder el temor a escucharlas, debemos aprender a acompañar al sujeto a desarrollarlas, a su tiempo y en su forma. image

 

 

 

 

 

 

 

LA MIGRACIÓN: Pack your bags ´cause we are going to live the world…

Migrar se ha convertido en una práctica común entre las personas jóvenes que deciden explorar nuevos horizontes, los habitantes de países en guerra que buscan refugio en países en menor conflicto, y los trasladados de grandes compañías globalizadas desde el siglo pasado.

En cada una de sus versiones, emigrar del país de origen (para escoger una de sus formas), es la ruptura nuclear de la experiencia cotidiana con la casa. Es exactamente igual que cuando nos mudamos de casa porque nos independizamos y dejamos la casa materna/paterna para hacernos de una vida distinta. Siempre, aún viniendo de razones positivas de crecimiento y avance, y no tanto de huida y refugio, siempre tendrá implicado un coste importante para la persona y su núcleo social.

El que ha emigrado sabe lo que implica meter en 4 maletas -si corre con suerte- la historia de su vida, sus afectos, sus apegos, sus objetos que los representan. ¿Serán las fotos, serán los libros, aquella franela (camiseta) de la adolescencia?

El momento en sí mismo de la partida es quizás el más fuerte y extremo, es el momento del parto. Estamos pariéndonos a nosotros mismos en la salida de la casa. ¿Y quién osa de pensar que afuera será mejor que adentro? nada menos que el valiente! No cualquiera toma una decisión como esta, por necesidad o por deseo.

¡No me malinterpreten lo que se quedan! Aquí no estamos haciendo competencia de quien es más bravo que el otro. Aquí sólo nos estamos enfocando en una parte de la camada humana: ¡los aventureros de caminos vitales!

EL VÍNCULO

Los Psicoanalistas solemos hablar del efecto que la contención materna tiene en su función constitutiva del Sujeto, y su psique, como unidad compleja y dinámica, que contiene funciones mentales, elementos que se van registrando consciente o inconscientemente, relaciones entre sus partes´, and so on!

Wilfred Bion quizá describe uno de los fenómenos más interesantes que afecta negativamente el equilibrio psíquico: el Ataque al Vínculo. Cualquier hecho, experiencia o proceso interno que lleve a una ruptura de la integración psíquica por la angustia disparada, es considerado un ataque al vínculo. Es él quien describe más profundamente el negativo de una función básica de la existencia humana que me atrevo a decir, concentra mucha más amplitud que lo que sucede dentro de la mente humana.

EL vínculo es una función y consecuencia de la existencia humana que capitaliza la integración psíquica, el aprendizaje, la posibilidad del recuerdo, la vinculación de afecto y pensamiento, y tanto más. Es una función mental producto de la libidinización.

El vínculo es a su vez un fenómeno y proceso relacional. establecemos conexiones con otros, establecemos vínculos, somos más que la suma de nuestras individualidades. Y aquí podemos entender la potencia de esta función mental y social. Nos multiplicamos en efecto en la medida que nos vinculamos con objetivos racionales o afectivos y vamos generando conexiones, casi neuronales, unos y otros,y producimos resultados, creamos. Pero también destruimos, el vínculo no es propiedad del Amor, es sólo función.

El vínculo tiene su función máxima en el terreno espiritual. Si conocemos de éste y vamos acercándonos a la consciencia del ser, empezamos a entender el terreno de lo sagrado, el sentido de la vida en tanto a nuestra función vinculante al crecimiento personal, espiritual, pero también a nuestro aporte social y universal. Somos todos seres espirituales.

La psicoterapia busca irnos acercando al terreno de lo vincular en positivo. Aquello que se rompe: la esperanza, el deseo, la voluntad, el amor propio, la credibilidad en el otro, las ganas de vincularnos con otros, y así sucesivamente, es lo que la psicoterapia busca reunificar, en una versión más compleja que llamamos integración, en una versión que no niega lo negativo ni traumático sino que lo integra a un todo que es más que la suma de sus partes.

Somos seres vinculados y vinculantes.

Dra. Yone Alvarez Boccardo

Psicoanalista

Every town Has it ups and downs…

this is us… Venezuela right now… It will end… Soon…

Venezuela

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